{"id":4255,"date":"2026-03-31T11:48:21","date_gmt":"2026-03-31T14:48:21","guid":{"rendered":"https:\/\/elpuebloelegidodigital.com\/web\/?p=4255"},"modified":"2026-03-31T11:48:21","modified_gmt":"2026-03-31T14:48:21","slug":"sanidad-frente-al-rechazo","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/elpuebloelegidodigital.com\/web\/2026\/03\/31\/sanidad-frente-al-rechazo\/","title":{"rendered":"Sanidad frente al rechazo"},"content":{"rendered":"<header class=\"entry-header \">\n<h1 class=\"entry-title\">Sanidad frente al rechazo<\/h1>\n<div class=\"entry-meta\">Por\u00a0<span class=\"posted-by vcard author\"><a class=\"url fn n\" title=\"Ver todas las entradas de marcoslucenti@gmail.com\" href=\"https:\/\/placeresperfectos.org\/author\/marcoslucentigmail-com\/\" rel=\"author\"><span class=\"author-name\">marcoslucenti@gmail.com\u00a0<\/span><\/a><\/span>\/<\/div>\n<\/header>\n<div class=\"entry-content clear\">\n<p><em>\u201c\u2026 esto dice el SE\u00d1OR: as\u00ed como no cambiar\u00eda las leyes que gobiernan el d\u00eda y la noche, la tierra y el cielo, as\u00ed tampoco rechazar\u00e9 a mi pueblo\u201d,\u00a0<\/em>Jerem\u00edas 33:25, NTV.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Amelia tiene cuarenta y seis a\u00f1os, pero aparenta mucho menos. Es una bella mujer, muy cuidada y agradable al trato. Al finalizar la conferencia, pidi\u00f3 hablar con nosotros. Su historia est\u00e1 plagada de sufrimientos, pero su semblante y el timbre de su voz no muestran resentimiento, ira o un atisbo de rencor. Es m\u00e1s, ning\u00fan sentimiento de ese tipo tiene cabida en ella. Su historia comenz\u00f3 a los cuatro a\u00f1os. Recuerda c\u00f3mo su madre la regal\u00f3 a una familia que ten\u00eda siete hijos.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Amelia fue recibida en la casa de crianza como una ni\u00f1a abandonada, por tanto, sin valor. Su infancia fue triste y entre lamentos, buscando rincones para llorar sin que la golpearan.<\/p>\n<p>Los hermanos adoptivos le han pedido perd\u00f3n ahora que ella es adulta; incluso, una hermana se arrodill\u00f3 frente a la familia por todas las cosas malas que le hab\u00eda hecho siendo ni\u00f1a. En ese momento Amelia dijo: \u201csu carga era tan grande que necesit\u00f3 hacer eso. Me dio pena\u201d. No lo dec\u00eda desde la superioridad de la v\u00edctima que ahora tiene el poder de vengarse o perdonar, lo dec\u00eda con sencillez y humildad, como poni\u00e9ndose ella en lugar de su hermanastra.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Cuando Amelia ten\u00eda once a\u00f1os, el hermanastro mayor le pidi\u00f3 a su madre que la enviara a vivir con \u00e9l y su familia porque su esposa estaba embarazada y necesitaba ayuda con las dos peque\u00f1as ni\u00f1as que ya ten\u00edan. La madre accedi\u00f3.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Mientras la esposa estaba internada para tener el tercer beb\u00e9, Amelia se hizo cargo de las dos ni\u00f1itas y de la casa. Un d\u00eda Amelia llev\u00f3 a la m\u00e1s peque\u00f1a a dormir con ella. A la madrugada se despert\u00f3 porque sinti\u00f3 dolor. Ah\u00ed tom\u00f3 conciencia de lo que ocurr\u00eda. Su hermanastro estaba sobre su cuerpo, le hab\u00eda levantado el camis\u00f3n e intentaba correrle la ropa interior para penetrarla.<\/p>\n<p>Amelia luch\u00f3 con todas sus fuerzas y logr\u00f3 quitarlo de encima. No entend\u00eda nada, solo lloraba. Nunca hab\u00eda visto a un hombre desnudo. Se aferr\u00f3 a la cama y, mientras cerraba sus piernas fuertemente, lloraba y lloraba. \u00c9l eyacul\u00f3 all\u00ed.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Amelia, con solo once a\u00f1os, hab\u00eda ingresado al mundo de los adultos, primero por el trabajo y, ahora por la violencia sexual.<\/p>\n<p>Cuando lleg\u00f3 su mam\u00e1 de crianza, Amelia le cont\u00f3 todo. El \u2018asunto\u2019 qued\u00f3 en el olvido. Volvi\u00f3 a su casa, pero a los pocos meses de ese fat\u00eddico suceso su \u2018madre\u2019 la dej\u00f3 en una casa de hu\u00e9rfanos. Volv\u00eda a ser abandonada. Los sentimientos de desvalorizaci\u00f3n personal cayeron a raudales sobre ella.<\/p>\n<p>Estuvo solo un d\u00eda. Una de las hermanastras casadas, al enterarse, la busc\u00f3 y la llev\u00f3 a vivir a su casa.<\/p>\n<p>Al principio fue todo hermoso, pero despu\u00e9s de unos meses el cu\u00f1ado le pidi\u00f3 que fuera \u2018su mujer\u2019. \u00c9l quer\u00eda tenerlas a las dos; a cambio, le comprar\u00eda ropa y le dar\u00eda todo lo que pidiera. Le asegur\u00f3 que vivir\u00eda bien, que estar\u00eda protegida y bien cuidada. A partir de ese momento Amelia evad\u00eda todo contacto y siempre se negaba a sus propuestas sexuales, hasta que un d\u00eda \u00e9l intent\u00f3 forzarla. Amelia, muy decidida, lo enfrent\u00f3 y huy\u00f3 de la casa. Esper\u00f3 que su hermana regresara para contarle todo, pero cuando lo hizo, ella no le crey\u00f3 y la acus\u00f3 de intentar destruir su hogar.<\/p>\n<p>Esa misma noche la hermana sac\u00f3 el bolsito con la ropa de Amelia a la calle y la ech\u00f3.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>\u201cEstaba muy oscuro y hac\u00eda fr\u00edo. Tuve mucho miedo. Me qued\u00e9 escondida en un bald\u00edo con pastos altos esperando a que llegara el d\u00eda. Ten\u00eda trece a\u00f1os\u201d, y qued\u00f3 pensativa.<\/p>\n<p>A los segundos reinici\u00f3 la charla y dijo: \u201cUna pobre ancianita que pasaba por el lugar me vio. Me pregunt\u00f3 qu\u00e9 hac\u00eda tirada en ese lugar. Le cont\u00e9 la historia y, con mucha dulzura, me llev\u00f3 a su casita y prepar\u00f3 una especie de camita en el suelo de tierra para que durmiera all\u00ed. Fue un \u00e1ngel que Dios envi\u00f3 para ayudarme en la vida\u201d.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Al siguiente d\u00eda Amelia comenz\u00f3 a buscar trabajo. Empez\u00f3 limpiando pisos. Cada tarde regresaba a la humilde casa de aquella pobre ancianita. Al a\u00f1o siguiente acept\u00f3 un trabajo como mucama cama adentro y se fue. Sin embargo, tom\u00f3 el consejo que le hab\u00eda dado la anciana y sigui\u00f3 estudiando. Amelia rememora que en esos a\u00f1os de adolescencia m\u00e1s de una vez le ofrecieron \u2018aparentes ventajas\u2019 a cambio de favores sexuales, pero cansada de tanto maltrato, nunca acept\u00f3.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>A los diecis\u00e9is a\u00f1os conoci\u00f3 al primer hombre que la trat\u00f3 bien y mantuvo una relaci\u00f3n sin saber que \u00e9l era casado. Al final se divorci\u00f3 y se fueron a vivir juntos.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Siendo apenas una adolescente qued\u00f3 embarazada. Su pareja la hizo abortar. \u00c9l ten\u00eda tres hijos con su antigua esposa y no quer\u00eda m\u00e1s. Desde ese entonces Amelia llora por el que hijo que no pudo tener.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Se cans\u00f3. A los treinta a\u00f1os decidi\u00f3 poner punto final a esa relaci\u00f3n. Pronto fue sustituida por otra mujer. Nuevamente la voraz sensaci\u00f3n de no ser valorada cay\u00f3 como un manto de oscuridad sobre su alma.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Amelia, en vez de rumiar su dolor, se dedic\u00f3 a estudiar y superarse. Conoci\u00f3 al Se\u00f1or y hoy d\u00eda es una mujer pr\u00f3spera y profesional. Amelia se levant\u00f3 de la miseria humana m\u00e1s extrema; del lado oscuro de la vida m\u00e1s pobre, paup\u00e9rrima, de abandono, desolaci\u00f3n y rechazo. Amelia es una clara muestra de que con fe en el Se\u00f1or Jes\u00fas se pueden superar los problemas, cualesquiera sean. Amelia es una muestra esperanzadora para todos aquellos que han experimentado el rechazo. Si uno se aferra al dolor es probable que limite su porvenir, pero si se aferra a la vida, el rechazo nunca ser\u00e1 la nota final.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Amelia evit\u00f3 quedarse anclada en el dolor. S\u00ed, es cierto que cada vez que volvi\u00f3 a ser rechazada sinti\u00f3 la misma sensaci\u00f3n de esa peque\u00f1a de cuatro a\u00f1os, pero tambi\u00e9n es cierto que volvi\u00f3 a ponerse de pie, a erguirse con dignidad.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Es muy com\u00fan que las personas rechazadas que no han sanado tengan problemas para avanzar en la vida y establecer relaciones saludables; hasta es posible que ese rechazo condicione su intimidad con Dios. No se atreven a ir m\u00e1s profundo en los v\u00ednculos, en las amistades o en su espiritualidad, pues creen que pasar\u00e1n por la misma experiencia desagradable del rechazo.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Otras, en cambio, tratan de agradar a todo el mundo pensando que de esa manera ser\u00e1n aceptadas; entonces, tratan de ser lo que no son. Viven simulando. Fingen querer lo que no quieren y sentir lo que no sienten. Si esas conductas les traen aceptaci\u00f3n, las eligen, las sostienen y las viven. Fingen, fingen y fingen. El problema es que siempre dependen de la aprobaci\u00f3n de otros para mitigar el vac\u00edo interior. Creen que complaciendo a todo el mundo ser\u00e1n felices. No saben que vivir as\u00ed es hipotecar el futuro; es candidatearse a una vida miserable. Agradar a todos resulta una tarea agotadora y frustrante.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Ser rechazado por los padres, familiares o tutores provoca el mismo dolor de quien no ha sido correspondido en el amor. Demasiados poetas y amantes dan testimonio de que amar entra\u00f1a un riesgo;\u00a0<strong>porque amar acarrea impl\u00edcitamente la posibilidad de ser rechazado.<\/strong><\/p>\n<p><strong>\u00a0<\/strong><\/p>\n<p><strong>Amar significa entregarse, ponerse al descubierto.<\/strong>\u00a0Si no lo crees, dir\u00edgete a la cruz. El hombre crucificado en ella es la m\u00e1xima expresi\u00f3n del amor de Dios por nosotros.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Quiz\u00e1s alguien te haya destrozado el coraz\u00f3n; pero lo m\u00e1s tr\u00e1gico que pudiera pasarte ser\u00eda dejar de intentarlo otra vez. No dejes que un caparaz\u00f3n rodee tu coraz\u00f3n. No permitas que algo muera dentro de ti. La decisi\u00f3n de no arriesgarte otra vez es una decisi\u00f3n de no volver a amar. Y ese no es ni ha sido nunca el ejemplo de Jes\u00fas.\u00a0<strong>Amar resulta riesgoso para Dios y aun as\u00ed, no ha dejado de hacerlo.<\/strong><\/p>\n<p><strong>\u00a0<\/strong><\/p>\n<p><strong>\u00a0<\/strong><\/p>\n<p>Extra\u00eddo del libro\u00a0<em>\u201cL\u00e1grimas que sanan\u201d<\/em><\/p>\n<\/div>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Sanidad frente al rechazo Por\u00a0marcoslucenti@gmail.com\u00a0\/ \u201c\u2026 esto dice el SE\u00d1OR: as\u00ed como no cambiar\u00eda las leyes que gobiernan el d\u00eda y la noche, la tierra y el cielo, as\u00ed tampoco rechazar\u00e9 a mi pueblo\u201d,\u00a0Jerem\u00edas 33:25, NTV. &nbsp; Amelia tiene cuarenta y seis a\u00f1os, pero aparenta mucho menos. 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