Volverse a enamorar
“Israel, Israel, yo volveré a casarme contigo y serás mi esposa para siempre… Seré para ti un esposo fiel, sincero y lleno de amor”, Oseas 2:19 (TLA).
¿Cuántas personas divorciadas se vuelven a casar con su antigua pareja? Solo ocurre excepcionalmente. Esto demuestra lo difícil que resulta enamorar a la misma persona. Sin embargo el pueblo de Dios creía que podía ‘enamorar’ a Dios rápidamente: “Entonces los israelitas dijeron: “¡Volvamos a Dios!… Dos o tres días le serán suficientes para restaurarnos por completo”, Oseas 6:1-2 (TLA). Querían sanidad, libertad y bendición pero al menor precio posible. No querían rendirse a Dios sino, contentarlo un poco para que suelte su favor.
Oseas refleja el amor de Dios por un pueblo que reiteradamente era infiel; también muestra una faceta del amor de Dios que resulta bella y cautivante: Dios decide reconquistar ese amor perdido. Observa como comienza el libro: “Para mí, Israel fue como una esposa, pero me fue infiel… Cuando visita a sus amantes se pone joyas y les lleva regalos, pero a mí me tiene olvidado… ¿Qué voy a hacer con ustedes?, ¿cómo debo tratarlos? Ustedes dicen que me aman, pero su amor es como la niebla y como el rocío de la mañana: ¡muy pronto desaparecen!”, Oseas 2:2; 13; 6:4 (TLA).
Ahora medita en estas palabras: “Israelitas, ¡yo no puedo abandonarlos! ¡No sería capaz de hacerlo! ¡No podría destruirlos!… ¡Mi gran amor por ustedes no me lo permite!”, Oseas 11:8 (TLA). “Los amaré de pura gracia”, Oseas 14:4.
“Volveré a conquistarla…”, Oseas 2:14 (NTV). “Voy a seducirla…” (PDT). “Yo la voy a enamorar…” (DHH). “Volveré a cortejarla… me ganaré su corazón” (RVC). “Llevaré a Israel al desierto, y allí, con mucho cariño, haré que se vuelva a enamorar de mí” (TLA).
Él realmente nos ama. Esta verdad debe ser revelada a nuestro espíritu. Dios se entristece cuando no lo amamos. Si hoy decides amarlo y honrarlo, Él se deleitará en tener comunión contigo. Si tú te olvidas de Él, se entristece y sufre por tu descuido, apatía y desamor. No corresponder con amor apasionado al amor de Dios le produce mucha congoja. Es tiempo de cambiar la historia. Volvamos a sus brazos, enamorémonos de Él; digámosle al Señor que queremos conocerlo, que anhelamos saber qué piensa, qué siente y cuáles son sus deseos. ¡Dios quiere revelarse a nosotros y hoy es el día!
Toma un tiempo de devoción sentida. Con palabras dulces y apasionadas dile al Señor cuánto lo amas.
Extraído de: Una vida de intimidad con Dios – José Luis y Silvia Cinalli.
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