La bendición de orar temprano en la mañana
“…En la mañana busco de todo corazón a Dios…”, Isaías 26:9 (NTV).
El diablo, el sistema mundo y la carne se han aliado para que fracases en tu vida espiritual. Desarrollar una relación íntima con Dios demanda toda nuestra atención y mucha energía. Por tal motivo te sugerimos programar una cita con Dios todos los días del año. Tú puedes elegir el momento, pero nuestro consejo es que lo hagas bien temprano y antes de iniciar tu jornada laboral; dale al Señor tus mejores fuerzas y tus primeras horas. Busca un sitio sin interrupciones, apaga el celular e intérnate en el lugar donde Dios está, donde Dios escucha, donde Dios habla y te protege: ¡el lugar secreto! Que Él sea tu primera cita y nunca salgas a la vida para enfrentar las dificultades propias del hombre sin antes haber visto el rostro de DIOS.
Dios manifiesta una preferencia especial por darse a conocer y revelar sus planes en ese momento del día, en esa primera cita. Es allí donde se reciben las nuevas revelaciones y donde nuevas oportunidades son creadas. Muchas de las cosas realmente significativas en nuestras vidas y ministerio comenzaron bien temprano en la mañana en nuestra carpa del encuentro. ¿Casualidad? Para David, Dios era la prioridad en su agenda diaria: “…Con ansias te busco desde que amanece, como quien busca una fuente en el más ardiente desierto”, Salmo 63:1 (TLA); Salmo 5:3. Observa la pasión de la búsqueda: “…Yo te busco intensamente. Mi alma tiene sed de ti; todo mi ser te anhela, cual tierra seca, extenuada y sedienta”, Salmo 63:1 (BAD). La oración incesante y apasionada de la mañana tiene altísimo valor.
Abraham “se levantó muy de mañana” para ofrecer adoración a Dios y debe haber sido habitual pues a su hijo Isaac no le pareció extraño que su papá lo levantara tan temprano a adorar a Dios, Génesis 22:3. Es triste, pero hay que decirlo. ¿Cuántos hijos son desafiados a la fe apasionada al ver a sus padres clamar en las madrugadas? Muchos cumplen extenuantes jornadas laborales y están dispuestos a sobre turnos para incrementar el sueldo del mes. ¿Pero cuántos están dispuestos y, de hecho lo hacen, a levantarse bien temprano para adorar e interceder? Jamás descuidemos la oración de la mañana en la carpa del encuentro, si en verdad amamos a Dios y anhelamos el bien de nuestra familia porque ungidas revelaciones y manifestaciones poderosas del Señor coronarán esa búsqueda apasionada.
Extraído de: Un nuevo año, una nueva vida, una nueva oportunidad – Encuentros diarios con el Espíritu Santo / José Luis y Silvia Cinalli. Lo puedes adquirir en www.libreriadelaciudad.com