La intercesión en la guerra espiritual

La intercesión en la guerra espiritual

 

“Dios amenazó con destruirlos, pero no lo hizo por Moisés… que… intercedió (BLPH)…. se puso ante él en la brecha e impidió que su ira los destruyera”, Salmo 106:23 (NVI).  ¿Recuerdas el fatídico día en que los israelitas adoraron el becerro de oro? Habrían sido destruidos pero “… Moisés… se interpuso ante Dios y le hizo apartar su ira destructora”, Salmo 106:23 (NBLH, MN). Moisés oró y ayunó por su pueblo hasta que Dios abandonó la idea de exterminarlos: “… Me arrodillé delante de él, y durante cuarenta días y cuarenta noches no comí ni bebí nada… Yo… oré a Dios y… Dios escuchó mi oración y los perdonó”, Deuteronomio 9:18-29 (TLA). No solo Israel sino también Aarón le debe su existencia a Moisés: “El Señor estaba tan enojado con Aarón que también quería destruirlo… pero… intercedí por él (BAD)… y el SEÑOR le perdonó la vida”, Deuteronomio 9:20 (NTV). La oración intercesora es poderosa. Los sabios babilónicos vivieron gracias a la intercesión de Daniel, Daniel 2.Por su parte, Elifaz, Bildad y Sofar fueron perdonados debido a la intercesión de Job: “Mi siervo Job orará y yo aceptaré la oración a favor de ustedes…”, Job 42:8 (NTV).  ¡Cuánto bien puede hacer un solo hombre que intercede ante Dios! ¡Y cuánto bien puede hacer Dios a través de un hombre que intercede ante Él! Y, ¿sabes una cosa? Dios no está buscando hombres, Dios está buscando UN HOMBRE. “Y busqué entre ellos hombreque hiciese vallado y que se pusiese en la brecha… que interceda ante mí (DHH)…, a favor de la tierra, para que yo no la destruyese; y no lo hallé”, Ezequiel 22:30. Dios está buscando una persona fiel que interceda ante Él: “Corran por todas las calles… ¡busquen por toda la ciudad! Si encuentran aunque sea a una sola persona justa y honrada no destruiré la ciudad”, Jeremías 5:1 (NTV). “La oración de una persona buena es muy poderosa, porque Dios la escucha”, Santiago 5:16 (TLA). ¿Lo ves? Una sola persona temerosa de Dios puede marcar una gran diferencia. La intercesión de una persona justa cambia realidades. Moisés intercedió y una nación fue salvada, Éxodo 32. Una partera honró a Dios y su familia fue prosperada, Éxodo 1:21. Un líder buscó a Dios y su nación fue avivada, 2º Crónicas 34. Una abuela compartió su fe y su nieto se convirtió en una bendición para el mundo entero, 2ª Timoteo 1:5. ¡Y todo por una sola persona! ¿Sientes que eres el único que lo está intentando en tu trabajo? ¿La situación en tu hogar parece estar más allá de toda esperanza? ¿Te inquieta saber que son pocos los que tienen la necesidad de un avivamiento? Dale al Señor el canal de un alma sedienta que clama y no habrá límites a lo que Él pueda hacer. Dios está buscando un hombre o una mujer que se ponga en la brecha: ¿serás tú esa persona? Un intercesor es aquel que se coloca delante de Dios para orar en favor de otra persona. “Y busqué… hombre… que se pusiese en la brecha delante de mí, a favor de la tierra…”, Ezequiel 22:30. “Delante de mí, a favor de”. Interceder por otra persona es la mejor manera de demostrarle amor genuino. Abraham se puso delante de Dios para interceder por su sobrino y “Dios… salvó la vida de Lot…”, Génesis 19:29 (NTV). Pero el ejemplo más excelso es el del mismísimo Jesús quien “… vive perpetuamente para interceder por… nosotros”, Hebreos 7:25 (LBLA, ORO); Romanos 8:34; Hebreos 9:24.  Además, “… el Espíritu intercede por los creyentes conforme a la voluntad de Dios”. Romanos 8:27 (BAD). Si la voluntad de Dios es que su Hijo y el Espíritu Santo intercedan por nosotros, cuánto más nosotros deberíamos ejercer ese honroso llamado de interceder para que las personas conozcan a Jesucristo y reciban salvación. “Exhorto… que se presenten ante Dios… intercesiones… por todos los hombres”, 1ª Timoteo 2:1 (NT Pesh, Esp). Al creyente se le permite acercarse a Dios para interceder en favor de otros. Es un privilegio no ejercitado como se debiera. Abraham intercedió por Sodoma y Gomorra, y también por su sobrino Lot, Génesis 18:23-32. Samuel intercedió por su pueblo aun después de haberse retirado de la vida pública. Nadie se jubila del ministerio de intercesión: “Lejos esté de mí el pecar contra Yahveh dejando de interceder por vosotros…”, 1º Samuel 12:23 (Castillian). Jesús intercedió por Pedro cuando Satanás solicitó permiso para zarandearlo: “… ¡Simón, Simón!… yo he orado en favor tuyo, que no te falte la fe…”, Lucas 22:31-32 (CAS). ¿Agradeció Pedro la intercesión de Jesús? Generalmente esa es la clase de ayuda que menos valoramos, pero los hombres de Dios saben que no hay mejor ayuda que la oración. Pablo dijo: “Oren… por mí… pidan en oración que yo siga hablando de él con valentía, como debo hacerlo”, Efesios 6:1920 (NTV); Colosenses 4:3; 2ª Corintios 1:11. “Les ruego… que oren mucho a Dios por mí”, Romanos 15:30 (TLA); 1ª Tesalonicenses 5:25. ¡Cuidado con desmerecer las oraciones de los líderes! ¿Qué otra cosa crees que podrían hacer mejor por tu vida? Moisés intercedió por el faraón y el juicio divino se detuvo sobre los egipcios, Éxodo 9:27-29. Abraham intercedió por el rey Abimelec y “Dios… permitió que su esposa y sus siervas volvieran a tener hijos”, Génesis 20:17 (NTV). Moisés intercedió por Israel y Dios “accedió a no destruirlos”, Deuteronomio 10:10 (NTV). Moisés intercedió y Dios hizo que las serpientes dejaran de morder a la gente, Números 21:7-9. En otra ocasión el pueblo murmuró y Dios envió un fuego devorador “así que el pueblo pidió ayuda a gritos a Moisés, y cuando él oró… el fuego se apagó”, Números 11:2 (NTV). ¿Necesitas más ejemplos? En Éxodo 17 se nos dice que los amalecitas luchaban contra Israel “entonces Moisés le dijo a Josué: —… Yo me voy a parar… en la cima de la colina sosteniendo el bastón de Dios en mi mano… Cuando Moisés levantaba sus brazos, Israel ganaba la batalla; pero cuando bajaba sus brazos, Amalec comenzaba a ganar…”, Éxodo 17:9-11 (PDT). Mientras Josué peleaba, Moisés intercedía en favor de su pueblo. Cuando levantaba los brazos, Israel ganaba; pero cuando los bajaba el enemigo inclinaba la batalla a su favor. La victoria de Israel no se debió a los esfuerzos denodados de los soldados sino a la intercesión de su líder. Las batallas espirituales se ganan en la cumbre del monte de la oración. Otra función del intercesor es detener el avance del enemigo y reparar brechas causadas por su accionar: “Yo he buscado… a alguien que los defienda… que los proteja como una muralla… pero no he encontrado a nadie”, Ezequiel 22:30 (TLA). Job reparaba brechas intercediendo por su familia bien temprano en la mañana. Job era un líder espiritual en su familia, un reparador de muros: “Algunos de ustedes reconstruirán las ruinas desoladas de sus ciudades… serán conocidos como reconstructores de muros…”, Isaías 58:12 (NTV). En Ezequiel 13 Dios recrimina fuertemente a los líderes espirituales de la nación: “No han hecho nada para reparar las grietas de las murallas que rodean la nación…”, Ezequiel 13:5 (NTV). El Señor esperaba encontrar a los líderes reparando el boquete abierto por el pecado, pero no estaban allí. Job y Moisés fueron reparadores de brechas. Finees también lo fue. Se había desatado una plaga sobre todo el pueblo a causa de la rebeldía “pero Finees tuvo el valor de intervenir y la plaga se detuvo”, Salmo 106:30 (NTV). ¿Eres un restaurador de muros? ¿Has decidido restaurar los agujeros que dejó el pecado en el muro de protección alrededor de tu vida? ¿Eres un verdadero guerrero espiritual defendiendo a tu familia de los enemigos que pudieran entrar por las grietas que se abrieron con el pecado? A Dios le agrada que asumas ese rol.  Una última reflexión. Hay muros seguros, reforzados. Han sido edificados de tal manera que son casi inquebrantables. El muro protector alrededor de Job y su familia era así. Pero hay muros frágiles construidos sobre promesas de bendición a cualquier costo: “hay… profetas malvados que engañan a mi pueblo cuando dicen: ‘Todo está en paz’, ¡pero en realidad no hay paz en absoluto! Es como si el pueblo hubiera construido un muro frágil, ¡y estos profetas pretenden reforzarlo cubriéndolo con cal!”, Ezequiel 13:10 (NTV). Cuidado porque Dios dijo que hay quienes edifican muros de mala calidad (PDT), endebles (NVI), inconsistentes (BNP), inseguros (DHH). Estos muros pronto se vendrán abajo, Ezequiel 13:10 (TLA). El cerco protector que necesitamos es el mismo que tenía Job. Uno edificado sobre la base del temor, la santidad y la integridad. Un muro seguro que protegerá no solo tu vida, sino también tu familia y tus pertenencias. Construye un muro seguro y el diablo no podrá tocarte. Transfórmate en un guerrero espiritual poniéndote en la brecha e intercediendo delante de Dios por tu familia y por la salvación de las personas. Sé tú el hombre o mujer que Dios está buscando.

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