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Testimonio

Viernes, 24 Febrero 2017 12:44

Pozo del Molle - Córdoba

Testimonio

“Los procesos complicados nos ayudan a entender el amor, la fidelidad y los propósitos de Dios”

Guillermo nació en Corrientes, capital. Es el hijo menor de 6 hijos, del matrimonio entre su padre y su madre, aunque tiene algunos medios hermanos más. A los dos años se trasladó junto a su familia a Villa Ocampo, localidad santafesina y vivió allí hasta los 15, luego del fallecimiento de su madre.

Hoy por hoy vive el y es parte de la filial cordobesa de Jesucristo Llama y Envía Ministerio Internacional con sede central en Rosario. Es miembro del Ministerio de Alabanza aunque Dios usa su vida en otras áreas también. Pero a este punto no he llegado sin pasar por procesos que lo acercaron más y más a Jesús.

“Mi familia no conocía de Dios, mi padre sabía, pero no había hablado de Él”, cuenta Guillermo

Se tuvieron que mudar de Corrientes porque se acrecentaba cada vez la violencia, y los amigos de sus hermanos en su adolescencia ya estaban llevando sus vidas por malos caminos y con la intención de alejarlos de tanta maldad, se mudaron a Santa Fe.

En 2001 con la crisis que sufrió el país, como muchos el padre de Guillermo cobraba en bonos el sueldo de empleado municipal que al cambiarlo perdía casi todo su valor. Así fue como a medida que este proceso se profundizaba les costaba cada vez más pagar el alquiler de la casa y el arrendamiento del campo que por ese momento tenía unas 200 cabezas de ganado. Por esa razón los animales también tuvieron que venderse, hasta que ya no había más para vender.

En ese punto, uno de los hermanos mayores conoce al Señor y es ahí donde él también empieza a conocer de las cosas de Dios. Tenía unos 8 años, su hermano 20. En un principio se acerca porque decidió hacer algo tan peligroso y podría decirse que irresponsable como jugar el denominado “juego de la copa” por el que en él entra un espíritu y a raíz de eso su hermano se acerca a las cosas de Dios.

A los 14 años a su madre se le descubre cáncer. Por esta razón, ella  estuvo casi un año yendo y viniendo de internaciones, conviviendo muy poco con sus seis hijos. El último mes de su vida parecía que había mejorado, pero finalmente falleció. La llevaron de urgencia a un hospital que quedaba a 10 km pero ya era tarde.

“Fue un momento muy duro para mi vida. En ese momento tampoco veía a mi padre porque él veía sólo una vez al mes porque el cuidaba a mi mamá. Ahí la relación se distanció mucho. Después de eso como cualquier adolescente sin una correcta guía, me aparté. Muchas fiestas, mucho alcohol, pero gracias a Dios nunca me involucré con drogas, Dios nunca lo permitió”, relata Guillermo.

Un golpe tan fuerte como la pérdida de una madre sin duda que deja una marca, una marca que hizo que un niño de casi 15 años se alejara de Dios. Pero sin duda que tenía un propósito con Él.

Una familia que conocía a él y a su hermano de cuando iban a la iglesia, los invitaba a que volvieran, él dijo no. Al tiempo se acerca una segunda familia a volver a invitarlos y de nuevo dijo no. Una tercera familia los busca para que volvieran y ahí pudo darse cuenta que era Él quien lo estaba buscando y no al revés.

A los 15 años se vino de vacaciones a Córdoba con los pastores que lo mantenían en el camino del Señor. Y al tiempo vienen dos más de sus hermanos. Pero después los dos se vuelven, y actualmente viven con su papá en villa Ocampo.

5 años después teniendo 20 años, había vivido dos años en una localidad llamada “El Fortín” para luego mudarse definitivamente a Pozo del Molle, también una localidad cordobesa.

En ese tiempo pasó por un proceso donde no se sentía cómodo en las iglesias a las que iba e intentaba llenar ese vacío que sentía, pero nada lograba, sólo Dios podía. Una de las pocas cosas que lo hacía sentir menos solo, era tocar la guitarra, instrumento que hoy utiliza para servir a Dios con amor, pasión, vocación y agradecimiento.  

Cierto momento lo invitan a Marcos Juárez a una campaña y allí es donde él entiende que se tiene que volver al camino de Dios, pero en serio. Actualmente es parte del ministerio de alabanza es la Iglesia pastoreada por Sergio Prieto de Pozo del Molle y uno de los propósitos que tiene es poder multiplicar los dones y talentos mediante una clínica musical para enseñar instrumentos.

 

El continuo proceso de Dios

Desde principio de marzo de 2016 la iglesia se tuvo que mudar de lugar físico  porque el agua de las últimas inundaciones ya no la hacía habitable. Por ese momento él se encontraba viviendo allí y después se encontró sin un lugar a donde ir. En un principio le prestaron un lugar para quedarse, pero 5 meses después le piden que lo desocupe y de nuevo se encuentra en la misma situación.

Apareció otro lugar que le prestaron en el que sólo pudo permanecer dos meses (que se suponía que era sólo uno) lo más conflictivo y desesperante si se quiere, es que ese lugar no tenía servicio de agua o cloacas debía recorrer varias cuadras para todo tipo de aseo hacia la casa de los pastores Prieto quienes siempre lo recibieron con el más profundo amor pero no quería abusar. Por último se dejó vencer a la voluntad de Dios y le pidió a Él y en tres días le dio lo que ya con sus fuerzas intentó por 7 meses.

Un hombre tenía en alquiler una casa, el fue a buscarlo con desesperación para preguntarle si tenía y si le podía alquilar ese predio a él y cuando al instante dijo que si, con lágrimas en sus ojos le agradeció profundamente a Dios por todo lo que había hecho. Pero más que nada por ese proceso que si bien fue complicado, le ayudó a entender el amor y fidelidad y los propósitos que Él tiene con cada uno de  nosotros.

Edición, Área Informática

Jesucristo Llama y Envía

Ministerio Internacional

Rosario - Santa Fe

 

 

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