Qué conlleva aceptar a Cristo como Señor de nuestras vidas

Reflexión

Qué conlleva aceptar a Cristo como Señor de nuestras vidas

En el año 2018 tuve la bendición de poder visitar a mis Pastores y amigos de Carolina del Norte, Larry y Cheryl Foldoe; Jim y Cathy Hill; Byron y Becky Wicker. Fue un tiempo hermoso ya que la motivación de mi viaje; era pasar navidad y año nuevo con ellos y sus hermosas familias. Con Silvia mi esposa siempre soñábamos con este viaje sobre todo porque en el mes de diciembre en el la ciudad de Mooresville casi siempre cae nieve y era algo que queríamos experimentar. Pero no contamos con las temperaturas tan bajas casi 20° grados bajo cero y nos perdimos de conocer muchos lugares por el frio enorme que hacía al cual no estábamos acostumbrados.

En este contexto pasó algo muy bueno para mí, porque lejos de todas mis obligaciones en el descanso y con una hermosa chimenea a leña de por medio pude hacer algo que me fascina, leer. Un amigo antes de mi viaje me sugirió la lectura de un libro del Pastor Davis Platt “RADICAL” y wauuu, fue una explosión para mí. No sé; si porque a medida que iba leyendo el libro encontré una persona que escribió mis pensamientos, o estaba leyendo lo que siempre deseé leer de un libro cristiano. Un libro muy profundo y sin pelos en la lengua (como decimos en Argentina), sin recetas espirituales y de muchísimo contexto bíblico sobre la vida de nuestro Señor Jesús, la radicalización de los primeros discípulos y seguidores del Mesías y una comparación de la iglesia en los tiempos antiguos y la actual.

Escribo esta nota y una parte de ella va a tener contenido de dicho libro que espero que usted, hermano lector, pueda conseguirlo y leerlo.

Una de las cosas que más deseamos los cristianos en nuestra tarea evangelizadora es que se conviertan más personas y acepten a Cristo como su Señor y Salvador, pero mi pregunta es ¿Cuánto de nosotros pastores y líderes dentro de nuestro entusiasmo por salvar almas, nos detuvimos alguna vez y, antes de hacer la oración de entrega, le explicamos las consecuencias de ser cristiano?

Realmente nos tomamos el tiempo de exponerle a las personas qué conlleva aceptar a Cristo como Señor de nuestras vidas. Porque las escrituras nos muestran a nuestro Señor Jesús muy preocupado por exponer las consecuencias de seguirle. Veamos algunos ejemplos en la escritura: Lucas 9: 57-62(Los que querían seguir a Jesús); Lucas 14:26-33; Marcos 10:21-22 (El joven rico)

“Mientras seguían su camino, alguien le dijo: «Señor, yo te seguiré adondequiera que vayas.»  Jesús le dijo: «Las zorras tienen guaridas, y las aves de los cielos tienen nidos, pero el Hijo del Hombre no tiene dónde recostar su cabeza.»  Y a otro le dijo: «Sígueme.» Aquél le respondió: «Señor, permíteme ir primero a enterrar a mi padre.»  Pero Jesús le dijo: «Deja que los muertos entierren a sus muertos. Tú, ve y anuncia el reino de Dios.»  Otro también le dijo: «Señor, yo te seguiré; pero antes déjame despedirme de los que están en mi casa.» Jesús le dijo: «Nadie que mire hacia atrás, después de poner la mano en el arado, es apto para el reino de Dios.»(Lucas 9: 57-62)

“Como grandes multitudes lo seguían, Jesús se volvió a ellos y les dijo: «Si alguno viene a mí, y no renuncia a su padre y a su madre, ni a su mujer y sus hijos, ni a sus hermanos y hermanas, y ni siquiera a su propia vida, no puede ser mi discípulo  Y el que no toma su cruz y me sigue, no puede ser mi discípulo. Porque ¿quién de ustedes que quiera levantar una torre, no se sienta primero a calcular los costos, para ver si tiene todo lo que necesita para terminarla?  No sea que después de haber puesto los cimientos, se dé cuenta de que no puede terminarla, y todos los que lo sepan comiencen a burlarse de él y digan: “Este hombre comenzó a construir, y no pudo terminar.”  ¿O qué rey que marche a la guerra contra otro rey, no se sienta primero a calcular si puede hacerle frente con diez mil soldados al que viene a atacarlo con veinte mil?  Si no puede hacerle frente, envía una embajada al otro rey cuando éste todavía está lejos, y le propone condiciones de paz. Así también, cualquiera de ustedes que no renuncia a todo lo que tiene, no puede ser mi discípulo…” (Lucas 14:26-33)

“Jesús lo miró y, con mucho amor, le dijo: «Una cosa te falta: anda y vende todo lo que tienes, y dáselo a los pobres. Así tendrás un tesoro en el cielo. Después de eso, ven y sígueme.»  Cuando aquel hombre oyó eso, se afligió y se fue triste, porque tenía muchas posesiones”. (Marcos 10:21-22)

No sé a usted amado hermano lector, pero estas palabras de nuestro Señor son extremadamente impactantes para mí. Acá esta lo RADICAL de su llamado, nada a medias, es el todo o nada, no hay juegos, no hay atajos. David Platt en su libro expresa sobre estos versículos lo siguiente: “Jesús los llamaba a abandonar sus carreras. Debían reorientar el trabajo de todas sus vidas alrededor del discipulado de Jesús. Los planes de Él se tragaban sus planes y sueños.

Jesús los llamaba a abandonar sus posesiones. En efecto, les decía: «Dejen las redes y sus negocios como exitosos pescadores». Jesús los llamaba a abandonar a sus familias y amigos. En definitiva, Jesús los llamaba a renunciar a sí mismos. Dejaban la seguridad por la inseguridad y el peligro, en lugar de protegerse, se entregaban por sí solos. En un mundo que premia al que se promociona a sí mismo, seguían a un maestro que les enseñaba a crucificarse a sí mismos. Y la historia nos cuenta el resultado. Casi todos perdieron sus vidas por haber respondido a su invitación”.

¿Y QUÉ HAY DE NOSOTROS?

 Pongámonos en los zapatos de estos entusiastas seguidores de Jesús del primer siglo. ¿Y si yo fuera el discípulo potencial al que le dijeran que dejara las redes? ¿Y si tú fueras ese a quien Jesús le dijo que ni siquiera se despidiera de su familia? ¿Y si se nos dijera que aborrezcamos a nuestra familia y renunciemos a todo lo que tenemos para seguir a Jesús? Aquí es donde nos enfrentamos a una peligrosa realidad. Debemos renunciar a todo lo que tenemos para seguir a Jesús. Debemos amarlo de tal manera que nuestras relaciones más queridas en este mundo parezcan sin importancia. Y es absolutamente probable que nos diga que vendamos todo lo que tenemos y se lo demos a los pobres. Sin embargo, no queremos creerlo. Tenemos temor de lo que pudiera significar para nuestra vida. Entonces, pasamos estos pasajes por la razón. «Jesús no nos diría que no enterremos a nuestro padre o que no le digamos adiós a nuestra familia. Jesús no dijo literalmente que vendamos todo lo que tenemos y se lo demos a los pobres. Lo que en realidad quiso decir fue…». Y aquí es donde debemos hacer una pausa, porque estamos comenzando a redefinir el cristianismo. Estamos cediendo a la peligrosa tentación de tomar al Jesús de la Biblia y torcerlo hasta obtener una versión con la que nos sintamos más cómodos. Un Jesús agradable, de clase media. Un Jesús que no se preocupe por el materialismo y que nunca sea capaz de pedirnos que demos todo lo que tenemos. Un Jesús que no espere que abandonemos nuestras relaciones más estrechas para que Él reciba todo nuestro afecto. Un Jesús que no tenga problema con la devoción nominal que no invade nuestras comodidades porque, después de todo, Él nos ama tal cual somos. Un Jesús que quiere que seamos equilibrados, que evitemos los peligros extremos y que, en realidad, quiere que evitemos toda clase de peligro. Un Jesús que nos consuele y nos dé prosperidad mientras vivimos nuestro paseo cristiano en el sueño de la prosperidad. Sin embargo, ¿nos damos cuenta de lo que estamos haciendo? Estamos moldeando a Jesús a nuestra imagen. Comienza a parecerse mucho a nosotros porque ese Jesús es con el que nos sentimos más cómodos. Y el peligro es que cuando nos reunimos en nuestros templos para cantar y levantar las manos en adoración, es probable que no estemos adorando al Jesús de la Biblia. En cambio, podemos estar adorándonos a nosotros mismos.

Los Saludo con la paz del Señor, hasta la próxima….

Pastor Rubén Carrillo

Iglesia R3

Fundación

Las Misiones de su Corazón

Resistencia- Chaco- Argentina

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