Doce pequeños saltamontes

Reflexión

Doce pequeños saltamontes

“…enviaréis un varón,

 Cada uno príncipe entre ellos.”

(Números 13:2)

Hay una conductora, diva de la televisión argentina que suele decir “Como te ven te tratan, si te ven mal, te maltratan; si te ven bien, te contratan” y es que además de chistosa la frase tiene algo de cierto. La recordé porque hace algunos días buscando alguna historia con moralejas, como solemos hacer los predicadores para darle color a nuestras exposiciones de la palabra, entre los cuales me incluyo. Como decía hace algunos días, buscando alguna anécdota o historia para hacer mas entendible un pasaje bíblico llegó a mis manos un escrito titulado “Los doce pequeños saltamontes” redactado por un rabino. Comencé a leerlo pensando que se trataba de algo sobre animalitos o insectos o algo por el estilo. Pero cuál fue mi sorpresa al ver que era una monografía sobre Números 13. La mayoría de nuestras biblias en este capítulo lleva por título “La misión de los doce espías”. Y cuenta la historia de que antes de entrar en la tierra prometida, Moisés debería enviar doce príncipes a Canaán a una misión secreta, doce varones príncipes, pero como espías. Estos básicamente tenían la tarea de hacer un inventario de la tierra a tomar en posesión, los enviaron “… diciéndole: Subid de aquí al Neguev, y subid al monte, y observad la tierra como es, y el pueblo que la habita, si es fuerte o débil, si poco o numeroso; cómo es la tierra habitada si es buena o mala; y cómo son las ciudades habitadas si son campamentos o plazas fortificada; y cómo es el terreno si es fértil o estéril, si en él hay árboles o no; esforzaos y tomad del fruto del país. Y era el tiempo de las primeras uvas” (Números 13:17-20). Esa era la famosa misión de los doce príncipes espías de las tribus de Israel.  Ellos van y recorren la tierra de Canaán durante cuarenta días y vuelven con su informe. ¿Cuál fue el informe de la tierra que trajeron? Fue totalmente negativo, malo y podríamos decir, más que malo, malísimo. Dijeron; la tierra es buena “tierra que fluye leche y miel” (Núm. 13:27) pero el problema es que hay gigantes “…y éramos nosotros a nuestro parecer, como langostas (o saltamontes); y así les parecíamos a ellos.” (Números 13:33). Wau!!! La historia de los doce saltamontes no trata sobre insectos o langostas. Trata sobre doce príncipes que tenían un muy bajo pensamiento de sí mismos, podríamos decir una demasiada baja autoestima. Ellos no se veían como Dios los veía. Ellos eran los elegidos para poseer la tierra, para tomar en heredad todo lo que Dios les había dado. Ellos eran los príncipes de Dios “varones escogidos”. Pero ellos se veían a sí mismos como insectos o como langostas o como dice el titulo sólo como unos “pequeños saltamontes”. ¿Le sorprende la historia? A mí también. Usted es un siervo y una sierva de Dios escogido para una promesa, para alabanza de la gloria de Dios. Usted no es cualquier cosa. Usted es hijo del rey creador del universo un príncipe escogido “sois linaje escogido, real sacerdocio, nación santa, pueblo adquirido por Dios, para que anunciéis las virtudes de aquel que los llamo de las tinieblas a su luz admirable (1° Pedro 2:9) Usted es un siervo y sierva de Dios. No se vea de otra forma porque los demás van a verlo como usted se vea a sí mismo.

Dios bendiga grandemente tu vida, con cariño, pastor Leonardo Blanco, Sauce, Corrientes, Argentina.

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